NIETZSCHE EN ESPAÑOL

> Friedrich NIETZSCHE
>
Escritos sobre retórica
> introducción, traducción y notas de Luis E. de SANTIAGO GUERVÓS
> Madrid:
Editorial Trotta (colección "Clásicos de la Cultura"), 2000.
> 230 págs. 23 x 14'5 cms.

> Índice:

- Introducción: "El poder de la palabra: Nietzsche y la retórica"
- Descripción de la retórica antigua (1872)
- Compendio de la Historia de la Elocuencia
- Historia de la Elocuencia griega (1872-1873)
- Notas sobre retórica (1872-1873)
- Introducción a la
Retórica de Aristóteles (1874-1875)

 

RESEÑA

Por primera vez en español, se publican aquí los escritos sobre retórica que elaboró Nietzsche de 1872 a 1875. Afortunadamente estamos asistiendo en los últimos años a una proliferación de las traducciones de obras nietzschenas. Algunas han acometido con valentía la tarea de ofrecer al lector de lengua española las lecciones y los cursos que Nietzsche impartió siendo profesor de filología clásica en la Universidad de Basilea. El interés de estas lecciones es vario: nos revelan la rigurosa preparación científica de Nietzsche en el campo de la filología clásica; a través de ellas podemos concretar mejor la visión que fue elaborando Nietzsche de la antigüedad clásica, época que en su pensamiento funcionará siempre como ‘modelo’ para someter a crítica la historia y la condición modernas; pero además, al hilo de esta tarea interpretativa, Nietzsche esboza, diseña y configura ideas y teorías estrictamente filosóficas, acerca del ser humano, la cultura, la naturaleza, el lenguaje, el conocimiento, etc. Trabajando filológicamente su pensamiento a lo largo de estos cursos, Nietzsche se irá liberando poco a poco de los esquemas conceptuales schopenhauerianos y de los ideales románticos y wagnerianos. Se atisban los desarrollos posteriores bajo otros lenguajes y otras perspectivas.

Las reflexiones sobre la retórica empezaron a desarrollarse tras la publicación de El nacimiento de la tragedia, en paralelo al desplazamiento de su interés por el arte y la tragedia griegas hacia la filosofía griega -sobre todo en el escrito no publicado La filosofía en la época trágica de los griegos-, como auténtica expresión culminante del espíritu helénico. Posteriormente corrieron paralelas a las tres primeras consideraciones intempestivas. Estas lecciones señalan, pues, el final del pensamiento del Nietzsche joven y marcan la transición hacia su madurez filosófica. Las consideraciones específicamente filosóficas en torno a la retórica debían encontrar su publicación en el conocido escrito Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, que finalmente no fue publicado. En estas lecciones hallamos amplios desarrollos de las ideas de ese escrito. La sentencia rectora pero oculta en él aflora en estas lecciones. Ella refleja la voluntad de trastocar todas nuestras convicciones, nuestra comprensión del mundo: el lenguaje es retórica.

En estas lecciones no hallamos sólo detallados estudios sobre la retórica griega, sino también amplias reflexiones filosóficas sobre el lenguaje y el conocimiento. En ellas Nietzsche efectúa y anticipa el giro lingüístico que caracterizará la filosofía del siglo XX. El lenguaje deja de ser un instrumento auxiliar del conocimiento, que la voluntad del sujeto pudiera tomar o dejar a su antojo. Pierden sentido muchos de los problemas tradicionales, porque se consigue un radical desplazamiento de la cuestión, donde surgirán nuevas maneras de plantear problemas. La dificultad, por ejemplo, ya no será en qué medida puede el pensamiento expresarse en el lenguaje, sino de qué manera puede escapar de él. Aquí Nietzsche empieza a desarrollar la idea de que el pensamiento está preso en las redes del lenguaje. El lenguaje condiciona, determina y dirige el pensamiento, actúa en él bajo forma de ‘filtro’, en la medida en que el lenguaje es la condición de posibilidad del pensamiento. El lenguaje no sólo limita sino posibilita el conocimiento. Si el Nietzsche posterior desarrollará esta idea centrándose en la dimensión sintáctica del lenguaje, ahora, en los comienzos, lo fundamental es su dimensión retórica. Ahora bien, la dimensión retórica no es entendida ya como el resultado de cierto uso del lenguaje entre otros, sino como su funcionamiento básico, su proceder de fondo: naturaleza trópica del lenguaje. Los tropos, en su diversidad de metáforas, metonimias, sinécdoques, analogías y símiles, constituyen la base para cualquier uso lingüístico: ordinario, artístico, filosófico y científico. La dimensión conceptual del lenguaje, en la que se generan los conceptos, las definiciones, los juicios, los razonamientos, etc., es, al contrario de lo que siempre se ha creído, un nivel ‘residual’ y ‘fosilizado’, acumulado en estratos, de la originaria actividad trópica del lenguaje. Sobre estos estratos se construyen las teorías filosóficas y científicas.

Los escritos traducidos son los siguientes. La Descripción de la retórica antigua (Darstellung der antiken Rhetorik) son apuntes de curso para el semestre de verano de 1874. En la exposición de la retórica antigua, Nietzsche recorre todos sus aspectos: I.- El concepto de retórica, II.- División de la retórica y de la elocuencia, III.- Relación de la retórica con el lenguaje, IV.- Pureza, claridad y conveniencia de la Elocutio, V.- El discurso característico en relación con el ornato del discurso, VI.- Modificación de la pureza, VII.- La expresión mediante tropos, VIII.- Las figuras retóricas, IX.- El ritmo del discurso, X.- La doctrina de la «stasis», XI.- Genera et figurae causarum, XII.- Las partes del discurso forense, XIII.- La elocuencia deliberativa, XIV.- Elocuencia epidíctica, XV.- La dispositio, XVI.- Sobre memoria y actio.

El Compendio de la historia de la elocuencia (Abriß der Geshichte der Beredsamkeit) viene a completar y a fundamentar los aspectos teóricos que se dilucidan en la Darstellung der antiken Rhetorik, y se basó en los apuntes de curso sobre Historia de la elocuencia griega. Los estudiantes tenían que leer a los oradores griegos y romanos y Nietzsche tuvo que preparar el material. Las fuentes de este compendio son principalmente Fr. Blass y A. Westermann. Aquí, a diferencia de la Historia de la elocuencia griega, se pone de relieve el prestigio de los retóricos y su acción comprometida en seno de la existencia en la vida de la ciudad. Aquí son los hombres los que se constituyen en heraldos de la civilización mediante el estilo de cada uno de ellos. El estilo constituye el arma y el instrumento de cada uno de estos hombres que comprometieron la fuerza de su palabra hasta extremos heroicos.

La Historia de la Elocuencia griega (Geschichte der griechischen Beredsamkeit) son apuntes de curso para el semestre de invierno 1872-1873. En este curso trata de la historia del arte oratorio helénico y helenístico a través de los hombres y las instituciones de la historia. Nietzsche estudia los grandes nombres de la elocuencia griega, pero sobre todo los diez grandes retóricos de la antigüedad, seleccionados por el canon de Alejandría, entre los que figura Demóstenes, el más grande de todos los retóricos a los ojos de Nietzsche. Nietzsche reflexiona aquí ante todo sobre la razón de ser de la retórica en el mundo griego. Uno de los puntos claves consiste en demostrar la estrecha relación que se dio entre la esencia de la democracia y la esencia de la retórica. Lo que a Nietzsche le impresiona es el poder de la palabra, el arte que conlleva la misma lengua griega, un poder artístico y creador que además de ejercer la persuasión produce admiración. La retórica no sólo se considera útil para una buena educación, sino que su enseñanza otorgaba prestigio y refinamiento. Tampoco Nietzsche olvida conjugar magistralmente los rasgos individuales y artísticos de los retóricos con los avatares de la historia del momento, poniendo de relieve cómo ellos mismos interpretaron de una u otra manera los acontecimientos, tomando partido por aquello que consideraban que era lo mejor para su patria.

Entre 1874 y 1878, Nietzsche tradujo el libro tercero de la Retórica de Aristóteles, y para ello elaboró una Introducción a la "Retórica" de Aristóteles (Einleitung zur "Rhetorik" des Aristoteles). En esos años, Nietzsche impartió cursos sobre el libro tercero de la Retórica de Aristóteles; por consiguiente, esa introducción recoge sus conclusiones teóricas en torno al lenguaje y a la retórica. Es el escrito más tardío, y su última elaboración es fruto ya de su pensamiento maduro -es contemporáneo de Humano, demasiado humano.

El traductor incluye además, con gran acierto, un último apartado de Notas sobre retórica: verano 1872 - comienzos 1873. Es una selección de los fragmentos póstumos, redactados entre el verano de 1872 y comienzos de 1873, que tratan acerca de la retórica. En ellos podemos encontrar las consecuencias filosóficas más extremas y comprobar cómo influyen en los distintos aspectos de su pensamiento.

La traducción ha sido realizada sobre la base del texto de la reciente edición crítica de 1995 (F. Nietzsche: Werke. Kritische Gesamtausgabe. Abt. 2, Bd. 4: Vorlesungsaufzeichnungen: WS 1871/72 - WS 1874/75. Berlin: W. de Gruyter.), elaborada por Fritz Bormann y Mario Carpitella, a partir de los manuscritos originales de Nietzsche. Como soporte crítico, el traductor también ha tenido en cuenta la interpretación de los manuscritos por Anton Bierl y William M. Calder III, especialmente para el Compendio. Estos textos ofrecen ciertas dificultades a la traducción. En primer lugar, porque no se trata de textos elaborados para la publicación; por lo tanto adolecen de ese estilo brillante que caracteriza otros escritos de Nietzsche. Por otra parte, son notas que Nietzsche preparó para que le sirvieran de soporte para sus clases sobre retórica, con lo cual muchas veces nos encontramos con abreviaturas, incorrecciones en las citas, errores de transcripción del griego, sobre todo de acentuación. Algunos textos son muy complejos, por ejemplo el Compendio, puesto que en este caso se incluyen en el texto principal cuartillas sueltas que había escrito Nietzsche completando las notas de sus cuadernos. Para utilidad del lector, al margen de la traducción se mantenido la numeración de las páginas que corresponden a la edición crítica. Las traducciones van acompañadas de notas explicativas. Unas son de carácter histórico; otras concretan las fuentes de algunos textos. También se incluyen a pie de página las traducciones de los textos latinos. Respecto a los textos griegos, puesto que la mayor parte de ellos son citas más bien breves, se ha optado generalmente, salvo alguna excepción, por traducirlos dentro del texto principal entre corchetes.

La traducción, en fin, es impecable, tanto por su fidelidad al original alemán, como por el estilo y la corrección de la redacción española, aspecto éste esencial en una traducción, pero que se suele descuidar -no son raras las traducciones de textos filosóficos con numerosas frases ininteligibles. Como introducción, Luis de Santiago ha antepuesto un amplio estudio sobre El poder de la palabra: Nietzsche y la retórica. Bajo un punto de vista más teórico que crítico-histórico, en él se profundiza admirablemente en las consecuencias del giro lingüístico que Nietzsche realiza en esta época, a través de las tesis de la naturaleza trópica del lenguaje y de la determinación lingüística de la experiencia y del pensamiento. El planteamiento nietzscheano es visto como un primer intento de superación de la metafísica, que ya desde el principio se plantea como ‘ensayo’ de exceder el lenguaje conceptual, propio del pensamiento metafísico. Luis de Santiago resalta acertadamente la aporía de este intento nietzscheano: tratar de definir la naturaleza trópica del lenguaje, cuando se está denunciando con ello mismo todo intento de definición, toda conceptualidad. Es la misma aporía con la que se enfrenta Derrida: para combatir el lenguaje de la metafísica, sólo podemos utilizar su mismo lenguaje, por lo que corremos el peligro de recaer en sus prejuicios y sus engaños. Por esta razón, Luis de Santiago habla de ‘desconstrucción’: también Nietzsche es consciente del peligro, también piensa él que la crítica sólo puede concebirse como una tarea interna al lenguaje conceptual metafísico, tarea encaminada a ponerle trampas, a bloquear su efectividad, a ‘congelarlo’ -como dirá en Ecce homo.

Como es habitual en la editorial Trotta, la edición es muy esmerada: se han cuidado especialmente los textos griegos y la tipografía resulta siempre clarificadora y elegante. En conclusión, el libro interesa tanto al especialista en filosofía, como al especialista en los estudios clásicos; pero también -como no podía ser de otro modo tratándose de Nietzsche- al lector simplemente interesado en aplicar el pensamiento a las cuestiones vitales de peso. Con este libro, Luis de Santiago aporta la voz viva de Nietzsche al debate contemporáneo sobre la superación de la metafísica y la crisis de la razón; que no es poco, si se piensa que, examinados atentamente, son debates suscitados por él mismo y por su enorme influjo en el siglo XX.

M. Parmeggiani

Nietzsche en español

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